lunes, 31 de enero de 2011

La carretera


Me gusta mi vida. Sin duda esta es una expresión políticamente incorrecta. Es más aceptable: mi vida es una mierda, pero no me gusta utilizar frases comunes , total, por el mismo precio... Mi vida me la he construído milímetro a milímetro y toda ella es responsabilidad mía. He conseguido ser la persona que quería ser, trabajo para mí, viajo todo lo que quiero, tengo buenos amigos... Cada semana hago una media de unos mil kilómetros, conduciendo. Mi familia se lamenta, el gasolinero de la 85 me sonríe y me dice que no conoce a una mujer que conduzca tanto y el señor Eusebio, de la 245 sale a darme la bienvenida cada vez que vuelvo a casa, de regreso. La carretera me permite escuchar la radio, una vieja costumbre que había extraviado, como tantas otras, escucharme -unas veces en conciertos multitudinarios de rock, otras languideciendo entre fados solitarios y lacrimógenos-, estar conmigo y mirar de frente, sempre em frente, como dirían los portugueses. Esto me regala una perspectiva de la vida diferente a la de la gente que me rodea; es cierto que ha arruinado mi escasa memoria pero también lo es que me ha convertido en una persona en continua búsqueda, que siempre deja atrás cualquier mal sabor de boca y que, pase lo que pase, se aventura a la captura de nuevos sabores, nuevas bocas. Esta es mi vida.
Me gusta estar en mi casa, con los míos, escuchando música, leyendo, nadeando, bailando sobre el parquet... pero cuando llega el lunes... empiezo a oler a gasoil. Entonces sé que debo marcharme.

Adoro cada kilómetro de la bendita carretera que me lleva a ti.

1 comentario:

  1. A veces desde la cabecera de un tren, he probado a dirigir cada ojo hacia un costado. El shiego es importante, pero esa perspectiva, de todo-lo-quiero-ver también es alucinante. En todo caso, esa búsqueda continua que tú practicas siempre lleva premio. Enhorabuena por tu cuasi-diario!

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