jueves, 24 de febrero de 2011

Tu cuarto elemento

Nací con tu tercera esencia, no sé por qué.
Buscando un regalo que hacerte me di cuenta.
Hasta entonces creía que mi vida estaba completa, que no te necesitaba.

Una mañana de flores comencé a escuchar tu grito de auxilio, bajito,
como la caricia de un beso inocuo.
Pensé que podría serte útil. Me empeñé en serte útil.
Ahora sé que tu grito era el mío depositado sobre tus labios.
No me necesitas.

De lejos me confundes, de lejos me desapareces con tu beso gris para volver a aparecer con tu beso azul.
De lejos soy un millón de veces tú y tú dejas de ser yo.
De lejos, tu beso blanco lo envuelve todo, lo viste todo, lo sabe todo.
Tu azul me apaga, me oprime, me domina, me extingue...
Tu gris me hiere, me gasta, me llaga, me aniquila...
Tu blanco me hace más fuerte, más viva, más intensa, más audaz...

Tus sensaciones son tristes como un día soleado que presume ante mi ventana mientras yazgo en mi cama, consumida por alguna fiebre terrible... No quería la correspondencia, me bastaba con amarte a mi manera pero tuviste que decirme que querías corresponderme, aunque no pudieras... tenías que decirlo... tenías que decirme que te encantaría contribuir a mi felicidad aunque a penas pudieras salpicar mi satisfacción... No te había pedido nada, no tenías que darme nada... pero me escribiste mil palabras... y yo cerré los ojos, y dejé volar mi boca, y volví a ser infantil y a creer en los sueños y en el amor y en los besos nacarados y en las palabras bonitas y en el éxtasis más puro que recuerdo... No era necesario.

Tu agua, tu tierra y tu aire están tatuados en mis estragadas entrañas,
no hay manera de borrarlas, no quiero borrarlas.
Y nada de esto importa porque sigo aquí, no podría estar en otra parte.
Yo soy tu cuarto elemento, aunque me creas un cinco a destiempo; no es cierto.

Soy la luz que ilumina tu más preciado rincón y todos tus otros rincones.
Soy el calor que te visita cuando te falta abrigo.
Soy la brasa que te agota, la llama que te incencia,
el hogar de tus vacaciones.
Soy la sangre que pasea por tus venas
algunos martes, algunos jueves...
Soy el flanco de tu fortaleza,
soy tu epidemia y tu remedio,
tu salvavidas y tu lastre...

Y tú, mi sputnik, mi amor,
temeroso de caminar a oscuras,
me has inventado.
Me has hecho tu mujer a base de dígitos ana-lógicos,
a base de verdades inconfesables y mentiras confesadas,
me has hecho tu mujer melancólica de fados dramáticos,
tu mujer-espiga, con un pan en cada mano,
tu mujer-amor dispuesta a darlo todo por tu beso
tu mujer-curva necesitada de tu tránsito
tu mujer-secreto
tu mujer-relámpago
tu mujer...

la que ilumina tu cruce de caminos para perderse después en una noche sin luna...

1 comentario:

  1. Qué bien se te da tocar el alma. Eres divina, ya está, that's it!

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