lunes, 16 de mayo de 2011

¿Qué somos, monos?

Así reza una de las prodigiosas frases de Faemino y Cansado que suelen terminar en carcajada triunfal aunque todos nos las sepamos de memoria. Y es genial, porque la autocrítica es sana y porque reírse de uno mismo es la mejor medicina para la salud mental pero cuando la estulticia empieza a ser degenerativa creo que es señal más que suficiente para que empecemos a despertar de este largo y obsceno letargo...

El viernes pasado escuché una de las frases más inteligentes que he oído últimamente: si pagas con cacahuetes, tendrás monos. Claro que sí... y está funcionando: la CNN cierra para poner 24 horas Gran Hermano X, el presidente más poderoso del mundo celebra la muerte de un terrorista como un 4dejuliocualquiera -mientras, el nuestro, le envía una tarjeta de felicitación, me pregunto si de Snoopy o de Hello Kitty-; nos gastamos 20 millones de euros en decorar la cúpula de la ONU, en Ginebra -más nos hubiera valido gastarnos 20 millones de pesetas en ginebra y cupular hasta morir... pero no como el viejuno del FMI...- se recortan ayudas, pensiones... el pueblo se manifiesta en las calles por una democracia real y a penas asiste el 0,5% de la población... y se acercan las elecciones y en vez de luchar, comprometernos, votar en contra de lo que está sucediendo... lo más que se nos ocurre decir es, total, para qué, me quedo en casa. Claro que sí... y una bolsita de cacahuetes para cada uno.

Ni los monos son tan perezosos... Me importan un carajo los imputados, los tramposos, los falsos, los corruptos y los mierderos. Todos esos, a cumplir condena, ese es trabajo de los jueces, no mío. El mío es participar y luchar por una sociedad ecuánime y no soy la única que piensa así (entra en FB y busca la Armada Consciente) y estoy segura de que, hasta en la Política (sí, esa que se escribe en mayúsculas y que se enseñaba en la EGB, no el politiqueo barato de yo te insulto a ti, tú a mí, y a ver quien tiene huevos de gritar más fuerte), hay personas excelentes con ganas de hacer las cosas bien, quizás ésta sea su oportunidad y nosotros tenemos el poder de dársela. Yo conozco a algunos y confío en ellos. Alabo a los valientes que se atreven, en estos días, a asumir responsabilidades bien sea en una concejalía o en la asociación del barrio; admiro a todos los que tienen vocación de servicio y apuestan por la justicia y pienso encontrarlos y votarlos y rendirles pleitesía... porque sigo creyendo en la humanidad, y porque, aunque algunos se empeñen en alimentarse de cacahuetes, lo cierto es que este país tiene una de las mejores cocinas del mundo.

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