viernes, 10 de junio de 2011

Poligamia

Hace un tiempo tuve un cliente con una difícil dicotomía: elegir entre su mujer o su amante. Sonreí levemente y recordé la melodía de corazón loco, cantada por el Cigala... La cuestión es, ¿hay que elegir?

A partir de ahí comenzó una conversación que nos llevaría por los derroteros de las creencias limitadoras y que desembocaría en quién demonios inventó la monogamia. Mi cliente necesitaba saber más, de dónde provenía, a quién se le había ocurrido... (me parece evidente que si siempre ha habido más mujeres que hombres, éstas tuvieran que compartirlos y más evidente aún que no todos tienen la capacidad física, mental y económica necesaria para soportar a más de una mujer...)

La monogamia es una opción inteligente en la lucha antientrópica -a menos mujeres, menos caos- aunque con pocas posibilidades de mantenerse pura y perfecta... y no porque seamos viciosos, avaros, inconformistas, pecadores, falaces y todas esas patrañas que se empeñan en transmitirnos los guardianes de la moral, sino porque, simplemente, no se puede querer a una sola persona. No al menos si eres humano, vives en esta sociedad repleta de gente apasionante, y tienes más de 20 años (edad media actual del despertar a la realidad). Algunas parejas lo notan cuando se enfrentan a la paternidad, de repente, uno de los dos siente que ya no es único para el otro; qué decir de la guerra que mantienen algunas esposas con sus suegras y/o viceversa. Al parecer hay cierto miedo a perder la exclusividad, a no ser único...

Los extremeños tenemos una costumbre dialéctica: colocar un posesivo delante del nombre propio: "mi Antonio". Por una parte es una manera de hacer manifiesta nuestra necesidad de poseer lo que amamos: es "MI hijo", "MI novio", etc. pero, por otra, es un modo de no sufrir la falta de exclusividad, la inexorable poligamia emocional: mi hijo se irá de casa, se casará... mi novio me dejará o estará con otra... y lo cierto es que, siempre, siempre, será "MI Antonio" porque ese ser con otra persona cobrará una dimensión diferente que poco o nada tendrá que ver conmigo, "MI Antonio" estará conmigo eternamente, en mi pensamiento, en mi recuerdo, en mis fotografías y en mi memoria y dará igual que antes o después esté con otras personas porque ése no será "MI Antonio" y eso sí que es exclusivo. Esto será lo más cerca que puedas estar de poseer a alguien porque, aunque puedas estar con cientos de personas, incluso íntimamente, la verdad es que ninguna te pertenece, a pesar de que algunas nos empeñemos en entregarnos sin límite...



Se puede querer a muchas personas a la vez, lo extraño es querer sólo a una...

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