miércoles, 14 de septiembre de 2011

Padres forzosos

Padres forzosos, 1987
No quiero seguir creciendo y no quiero seguir sabiendo. El mundo, a veces, me produce un malestar terrible y me siento incomprendida e incomprensible, como depositada en un lugar que no es el mío. Tengo una incapacidad absoluta para entender la ética, lo que debe ser, lo que esta sociedad dice que debe ser.

Me gusta encerrarme en el cuarto de Ernesto, leer, escribir... pueden pasar muchas horas sin que sea consciente del tiempo. De un tiempo a esta parte interrumpen mi placidez unos niños que viven en el piso de arriba, a cualquier hora del día o de la noche, chillan, lloran y patalean sin cesar, es algo constante que a veces me causa una incomodidad indefinible. Me gustaría decirle algo a sus padres aunque no sé si es apropiado, ellos tampoco lo deben pasar bien. Tras una noche en que a las dos de la mañana los chiquillos hicieron carreras por el pasillo me decidí.
Ana Orantos, Cristina Orantos, Ángel Blanco

Los niños viven con una chica de unos veinte años; sus padres se han ido a vivir a otro edificio, imagino que empujados por la necesidad de espacio, silencio y tranquilidad...

Me trastorna mucho este descubrimiento, ¿de verdad que la gente tiene hijos para que se los críen otros, para que los soportemos otros? ¿Cómo serán esos niños de mayores? ¿Acusarán el abandono? ¿Serán crueles? ¿Tendrán más hijos que abandonarán en un piso con una jovencita que no sabe educarlos? porca miseria...

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